Antes de ser el crítico de alfajores que soy en la actualidad, también fuí niño como casi cualquiera de los que leen. Algunos en mi familia juran que yo nací por generación espontánea en el momento en que un grano de maiz pisingallo cayo en un tacho de Bardhal mientras que otros dicen que fui clonado a partir de la única celula viva que encontraron en el cuerpo de Andrea del Boca. Como tal origen me resulta horrible decidí creer que esto es imposible así que opté por creer que fuí niño alguna vez aunque no lo recuerde por las cantidades de alcohol que consumía en esa época.
Y como todo niño también tenía esas cosas de las que uno sin ningún miramiento dice "si me fuera en el tiempo hacía esa época, como lo cagaría a trompadas al pendejo este". Esto es así, por más que uno reniegue todos, absolutamente todos tuvimos nuestros 5 minutos de pendejomierdez en la vida. Sin embargo así como tuve mis momentos de berrinche y rompepelotismo (como estoy hoy con los neologismos) que son entendibles a esa edad de mierda, hace unos días recordé que tuve deseos por tener ciertas cosas que al día de hoy no puedo explicar para qué coños las quería.
No me pregunten por qué ni cómo pero mientras viajaba en el subte junto a humanoides apestosos recordé que durante años mi mayor deseo era que me regalen un "juguete" (por llamarlo de alguna manera) conocido como Segelín. Este artefacto, del cual muchos como yo mayores de 30 recordarán, era un simple pedazo de plástico en forma de U con un mango, el cual en su punta tenía un alambre que se calentaba y permitía recortar planchas de telgopor. para hacer figuras colgantes o alguna mierda similar a las idioteces que las señoras de plata que trabajan en Utilisíma muestran cada 3 minutos. Vaya a saber que sustancia habrá penetrado en mi aún por aquel entonces fragil y pequeño cerebro que hacía que yo deseara semejante pedazo de adefesio como si fuera el juguete más entretenido del mundo. Lo deseaba secretamente como alguien que desea hacer un mal a otro, ya que por alguna otra razón misteriosa yo creía que sería algo carísimo y por ende fuera del alcance económico de mis padres.
Y como todo niño también tenía esas cosas de las que uno sin ningún miramiento dice "si me fuera en el tiempo hacía esa época, como lo cagaría a trompadas al pendejo este". Esto es así, por más que uno reniegue todos, absolutamente todos tuvimos nuestros 5 minutos de pendejomierdez en la vida. Sin embargo así como tuve mis momentos de berrinche y rompepelotismo (como estoy hoy con los neologismos) que son entendibles a esa edad de mierda, hace unos días recordé que tuve deseos por tener ciertas cosas que al día de hoy no puedo explicar para qué coños las quería.
No me pregunten por qué ni cómo pero mientras viajaba en el subte junto a humanoides apestosos recordé que durante años mi mayor deseo era que me regalen un "juguete" (por llamarlo de alguna manera) conocido como Segelín. Este artefacto, del cual muchos como yo mayores de 30 recordarán, era un simple pedazo de plástico en forma de U con un mango, el cual en su punta tenía un alambre que se calentaba y permitía recortar planchas de telgopor. para hacer figuras colgantes o alguna mierda similar a las idioteces que las señoras de plata que trabajan en Utilisíma muestran cada 3 minutos. Vaya a saber que sustancia habrá penetrado en mi aún por aquel entonces fragil y pequeño cerebro que hacía que yo deseara semejante pedazo de adefesio como si fuera el juguete más entretenido del mundo. Lo deseaba secretamente como alguien que desea hacer un mal a otro, ya que por alguna otra razón misteriosa yo creía que sería algo carísimo y por ende fuera del alcance económico de mis padres.
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Padre: hey niño infantil, tu, que siempre rompes las guindas con los regalos de navidad, Santa Claus me ha dicho que esta sumamente indeciso y que no sabe que traerte de regalo tras haberte portado tan bien durante los ultimos 15 minutos.
Niño infantil: oh si padre, he sido un buen chico, ¿no es asi?
Padre: ¡Maldición niño infantil! si ya te lo he dicho en el renglón anterior, para qué demonios lo repites?
Niño infantil: oh si padre, es que soy como los malos de las películas clase B padre, que todo lo que piensan lo dicen en voz alta, tu sabes. Y si planeara matarte te contaría todo mi plan antes de hacerlo y me reiría en la última frase.
Padre: es cierto niño, siempre odié eso de las peliculas de mala calidad. Bien, el caso es este: Santa Claus no se define entre una Playstation 3 o un Segelín. ¿Tú que opinas?
Niño infantil: oh si padre, mi decisión es muy sencilla, pienso que me divertiría mucho más con mis amigos con un maravilloso Segelín mientras comemos emparedados de mantequilla de maní y asamos unos malvaviscos en la casa del arbol. He visto en el noticiario que la Playstation 3 es una maquina del mal demoníaco que me enseñará a matar ancianas y niños infantiles como yo mientras manejo un auto descapotable escuchando rap y 3 negros con pañuelos en la cabeza me acompañan diciendo palabrotas como "hijo de perra" ,"maldita perra" y "mata a esa perra". Eso no está bien para mi educación padre, no señor. El pastor nos ha dicho en el sermón del domingo que hacer figuras de telgopor puede ayudar a mi lóbulo temporal occipital a desarrollar habilidades intelectuales que estarán más allá de todo conocimiento humano y faciltará la absorción de líquidos, con lo cual me sentiré todo el día limpio y perfumado sin necesidad de cambiar de tampón. Sin duda eso hará que el día de mañana yo sea un hombre de bien que podrá ir a matar niños afganos desnutridos con mayor facilidad y de esa manera ayudar a nuestra patria a seguir siendo la tierra de la libertad y la oportunidad....oh si padre....dirán que soy un soñador, pero no soy el único....si todos los niños de esta gran nación tuvieran un Segelín un mundo mejor es posible padre.....
Padre: excelente niño infantil, le diré a Santa que entre la información de su tarjeta de crédito en Ebay para que pueda traerte tan maravilloso aparato. El mundo estará en tus manos en el futuro, niño infantil. Serás un gran lider de masas, tanto secas como finas, lo sé.
Niño infantil: oh si padre, y todo gracias a tí y al Segelín.
Padre: ¡maldita sea niño infantil! ¿puedes dejar de decir "oh si padre" cada vez que comienzas a hablar?
Niño infantil: oh si padre....digo.....oh no padre....bueno, tu me entiendes.
Padre: perfecto, ahora ve a recoger tus cosas que tenemos que ir a batear algunos jonrones en el patio.
Niño infantil: ¡oh si padre!
Claramente una mierda de situación. Por suerte hoy los chicos quieren una Play 3 y no un Segelín.
Por suerte luego de esta etapa tan patética viene la adolescencia donde uno piensa como pendejo pero tiene el cuerpo de un adulto, es tan lindo eso! Tengo muchas anécdotas de mi vida en tan maravillosa época para contarles pero eso será en próximas entregas.
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| Esa capa de dulce......mmmmmm |
Hoy les traigo además una nueva review de un alfajor que encontre hace poco en un kiosko cercano a mi lugar de residencia, en el barrio de Chacarita. El mismo es de marca "Caicayen" y pertenece a una categoria sumamente denostada entre la mayoría de los alfajómanos, la de los alfajores rellenos de dulce de fruta o de mermelada. Reconozco que yo también tengo mis pruritos a la hora de elegirlos como mi consumo principal pero en este caso al verlo tuve la sensación de que no me llevaría un chasco.
En si no hay demasiado que decir de este alfajor ya que como la mayoría de los alfajores artesanales carece de packaging, por lo que podemos ver su contenido directamente. El alfajor tiene dos capas de galletita de maicena que se deshacen suavemente y no traen esa sensación de sequedad que suele acompañar este estilo de capas. Tienen un suave sabor a esencia de vainilla y no generan casi migas, algo ideal para no perder su contenido en el camino. El relleno como se ve en la foto es una cuasi obscena capa de dulce de membrillo con un toque de sabor a frambuesas, que no me resultó empalagoso aunque reconozco que a algunas personas les puede llegar a saber un poquito dulce de más. En fín, el conjunto resulta digno y sabroso aunque no es para tirar cohetes al aire pero que en lineas generales podríamos decir que "se deja comer" y me atrevería a decir, si bien lo probé con un café con leche, sería genial acompañarlo de un té bien caliente en estos hermosos días de frío, es por eso que digo que:
Lo mejor: El relleno
Lo peor: a no todo el mundo le gustan este tipo de alfajores
Calificación: 3 sobre 5
PD: como sé que a no todo el mundo le gustan los alfajores con relleno de fruta prometo en unos días hacer una actualización dentro de este mismo artículo de un alfajor relleno de dulce de leche, así que vuelvan pronto a leer este artículo queridos alfajómanos!
Actualización del 3/6/09: Lo prometido es deuda, y como les había dicho, para aquellos que no gustan de los alfajores con relleno de fruta y para los que sí tengo una recomendación para hacerles. Me crucé hace pocos días con este nuevo alfajor de nuestros queridos amigos de Milka y al ver su aspecto tan tentador no pude resistirme, para colmo su nombre es "Paradise" con lo cual no dudé mucho en agenciarme con un par de ellos.
El packaging tiene el típico color violeta que distingue a la mayoría de los productos de la línea Milka, y en su parte delantera nos invita mediante una ilustración asesina a abalanzarnos ni bien lo veamos en el mostrador de nuestro kioskero amigo ( creo que nadie tiene un kioskero enemigo, la verdad es que tienen muy buena onda todos los que conozco)
Este nuevo alfajor tiene en su interior tres galletitas negras Oreo duras, lo cual ya es una invitación al placer, ya que son crocantes y tienen sabor a chocolate a la vez que apenas dejan migas en nuestra ropa. Completan el combo dos capas de relleno de mousse de chocolate del mismo grosor que las galletitas anteriormente mencionadas, pero lo más destacable de todo es que este alfajor esta bañado en un noble, auténtico y exquisito chocolate con leche típico de esta marca que tantas alegrias nos trae día a día. La conjunción de las galletitas y el baño es explosiva y no puede decepcionar a nadie, me atrevo a decir que si no gusta a algún alfajómano es porque tiene algún problema en el paladar. No les miento si les digo que el sabor de este alfajor me duró más de 15 minutos en la boca, y estoy seguro que le caería de perillas como compañero un buen capuccino o, si no hace tanto frio, una asesina chocolatada Cindor, que nos harán entender el porqué de tan llamativo nombre. El paraiso nos espera, sin duda.
Sin duda este nuevo alfajor merece toda nuestra atención, sólo diré como punto negativo que para ser un triple el tamaño deja mucho que desear, es una táctica que muchas marcas están haciendo para bajar costos, nos venden triples con cada vez menos peso. Sin embargo como buenos alfajómanos que somos lo arreglamos facil comprando una unidad más que comeremos ni bien terminemos de consumir la primera para sentir que nos devoramos un soberano triple. Recomiendo acompañar su ingesta escuchando el disco "Underworld" de la banda francesa Adagio. Me voy porque me espera otro de estos discos de sabor en la heladera:
Lo mejor: el largo sabor a chocolate que deja en la boca tras ser consumido
Lo peor: bastante más chico a lo que estabamos acostumbrados en un triple
Calificación: 4,5 sobre 5
![]() No piensen más, y vayan a buscarse uno de estos alfajores ya! |



