miércoles, marzo 24, 2010

Crónicas alfajorísticas.

Hola queridos alfajómanos. Quería contarles que hace unas semanas este blog pasó de tener unas más que buenas 250 visitas en promedio diario a 5000 en un sólo día. ¿Cómo se produjo tal milagro? el portal Yahoo Noticias de Argentina publicó el top 10 que escribí para la revista Joy hace un tiempo atrás, como pueden ver aquí y lo puso en la categoría "insólitas", no esperaba menos siendo que esto es un blog sobre alfajores. Por eso quiero darle la bienvenida a los cientos de nuevos lectores que este humilde espacio tiene y aclarar un par de cuestiones que dejaron en los comentarios varios alfajómanos ya que leo todos y cada uno de los mensajes que se dejan.

Primero que nada, este blog expresa MI opinión PROPIA Y PERSONAL sobre el gusto de los alfajores, lo cual quiere decir que MI gusto es tan válido COMO EL DE CUALQUIERA DE USTEDES, sólo que yo decidí perder mi tiempo y volcar mis críticas en un blog. Esto lo digo a varios de los que postearon la típica frase "NAAAAA, no sabés nada chabón y te hacés llamar experto en alfajores, el Capitán del Espacio/Havanna/Fulbito/Pedito es el mejor alfajor, sos un trucho, no podés decir que el Havanna/Cachafaz/Milka/la de tu hermana es el mejor, este blog es horrible/pedorro/vomitivo". Para que sepan nunca dije que soy un experto, sé tanto como cualquiera de ustedes sobre alfajores, con la diferencia de que yo lo escribo en un blog y que yo respeto los gustos de los demás.

Segundo, me resulta imposible probar TODOS los alfajores de la Argentina, por lo cual también me molestan las frases tales como "NAAAAA, no sabés nada, el mejor alfajor es el Juan Carlos Petruzza que se vende de 3 a 6 de la mañana en la punta del cerro Cuan Chai Ken en San Juan, sos un trucho". Sabemos que hay cientos de alfajores regionales que nunca probaré y los que sí probé no pueden entrar en un ranking de los mejores, ya que por su escasa distribución y conocimiento, cada vez que yo haga una lista NO los voy a incluir porque la lista no tendría mucho sentido. Lo bueno de una lista es que pueda ser discutida y valorada, por lo cual los alfajores regionales/artesanales tendrán sus reviews pero no serán considerados para mis rankings personales.

Es por estos motivo que quiero invitar a aquellos que no estén de acuerdo con mis críticas y mis valoraciones a que me envíen sus críticas al mail alfajómano por excelencia para aquellos a los cuales el Capitán del Espacio (por poner el ejemplo más nombrado) nos parece un alfajor bueno pero no sobresaliente. El mail es:
A este mismo mail pueden enviar sus consultas, insultos, amenazas de muerte, propuestas para mandarme alfajores regionales (esas son las que más espero, para qué negarlo). Dicho esto quiero hoy invitarlos a leer una crónica sobre los alfajores Nevares, escrita por el alfajómano Nicolás Rost para un trabajo universitario, la cual contó con una pequeña colaboración mía via correo electrónico. La misma esta muy bien escrita y me parece pertinente subirla al blog ya que ilustra una realidad que mucha gente vive a diario en las estaciones de tren de Capital Federal y el conurbano. Sin más los dejo con el relato mis queridos alfajómanos (nuevos y viejos, no se pongan celosos)

Nicolás Rost

¿Horrible o riquísimo?

Un alfajor sin punto medio que ganó la pulseada al Guaymallén: Nevares

Finos y riquísimos alfajores Nevares…”. Se escucha la voz de un vendedor ambulante en el tren, en medio de los murmullos de pasajeros incómodos que se apoyan unos contra otros, sobre otros. La mezcla de perfumes, olores y aliento a cigarrillo hace casi imposible pensar que uno pueda encontrar algo fino. Quizás para algunos los alfajores Nevares sean riquísimos, pero poco importa. Se venden. Ya pasó la época dorada de los Guaymallén, más atrás quedó la del Capitán del espacio que pisaba fuerte en zona sur. El Nevares monopoliza el Roca, Constitución, lugares de paso, micros de larga distancia.

Para llevar a los hijos, para deleitarse en el viaje…” dice el vendedor sin gritar, con los decibeles de un grito. Recorremos el trayecto que separa las estaciones Lomas de Zamora y Constitución. Son las siete de la mañana y el vendedor despierta, fastidia, pero vende. Lleva la caja con treinta y dos unidades y no es suficiente. Permiso” dice como un murmuro, arrastra el bolso negro, derruido con otra caja adentro, arrastra a la gente que intenta dormir. Es imposible no hacerlo. Mientras los noticieros hablan de la General Paz nos apretamos aún más y tratamos de dar lugar al vendedor, que va a pasar queramos o no, aunque parezca imposible. Vende pero nadie se deleita en el viaje los alfajores se compactan dentro de su envoltorio, dentro de bolsos y mochilas.

Tres por dos pesos” vocifera y despierta a los que saben que no pueden dormir parados pero lo intentan, y vende. Nunca por unidad. Como en la Salada se vende por cantidad, es la regla del marketing humilde, cantidad no es uno ni dos, es “San Cono” en la quiniela: tres, o más. No vende lo nuevo, ni lo nutricional, mucho menos un alfajor Light como Ser (aunque tenga casi la misma cantidad de calorías). A quien poco tiene vende la cantidad, y si hay calidad mejor.

Llegamos a Constitución, barrio estereotipado como pocos. Frente a los pronósticos televisivos hay que aclararlo de entrada: hay más variedad de golosinas que prostitutas, pungas, drogas y drogadictos juntos. En las dársenas de la terminal de colectivos están los puestos, que venden café, facturas, revistas, accesorios para el celular, ropa y golosinas: Alfajores Terrabusi y Cabsha, Turrones, Galletitas Pitusas, Don Satur, Kesitas, Celosas. Y él alfajor de Constitución: Nevares. Se vende de a cuatro por dos pesos, al mismo precio que el Guaymallén, pero se vendes. Estela, la dueña de uno de los puestos, una mujer de cincuenta y dos os con delantal azul de cocinera, con rulos y un amarillo taxi en el pelo dice que son más ricos. Los compara con los Havanna, “Son húmedos, más esponjosos: como los Havanna”. Compro cuatro y un café por un peso y veinticinco centavos, desayuno por solo tres con veinticinco.

En Internet hay de todo, pero poco de alfajores Nevares aparte de Distribuidoras. Un ranking de alfajores que encabeza el Havanna en Minuto uno se repite en Facebook y en un diario digital del interior. Atando cabos, googleando, Todo lleva a “El Lord de los alfajores, un licenciado en Comunicación social que publica degustaciones de alfajores en un blog. Encuentro comentarios pero no una crítica sobre este alfajor. Sí sobre los Game, alfajores de la misma empresa y los que encabezan la lista: Minitorta Aguila, Havanna, Cachafaz, etc. Lo contacto vía mail y le pregunto por los Nevares, un par de días después llega su respuesta:

recuerdo haberlo probado hace unos años y la verdad es que la impresión que me dejaron es que son HORRIBLES, confirmando lo que yo pensaba al ver lo baratos que eran. Se siente el gusto a los saborizantes artificiales demasiado (se que casi todos usan cosas artificiales pero por lo menos no se nota), la cobertura era grasosa, y el relleno de dulce de leche era una franjita insignificante de algo similar al dulce de leche, muy feo. Compararlos con los Havanna me parece como comparar un Fiat 600 con un Audi 4, el que te dijo eso no entiende nada de alfajores, seriamente te lo digo.”

Y vuelvo a los alfajores. Un mismo diseño para la envoltura del chocolate blanco y del negro: Casi tres cuartos de alfajor con un corte que no simula una mordida, pero tampoco es recto. En el medio el dulce de leche que ocupa un tercio el alfajor y empieza a derramarse. Una capa gruesa de chocolate y una maza aireada. Un poco arriba del dibujo la leyenda Nevares y abajo “Dulce de leche”. Sólo cambia el color de la cobertura del alfajor y el fondo, un dorado contrasta el negro y un plateado el blanco. No pretende ser fotográfico, la edición es alevosa, pero transmite un concepto simple: es rico y tiene mucho dulce de leche. Al abrirlo, se puede ver que no existe tal cobertura de chocolate. Es un alfajor relleno de dulce de leche recubierto con baño de repostería con leche, negro en un caso, en el otro baño de repostería fantasía blanco. Las proporciones son engañosas pero en comparación a otros alfajores algunos traen bastante dulce de leche, otros poco, es casi aleatorio. La masa es húmeda pero no aireada como en la imagen. Al probarlo veo que es cierto, se siente el gusto artificial y bastante, también un gusto ácido, parecido al limón. El tenor graso es alto: 15 por ciento, después de comerlo se siente la grasa adherida al paladar. Puede que sea necesario estar acostumbrado a otra dieta para disfrutarlo o puede que estrictamente sea poco más que un alimento de paso.

Vuelvo a Constitución. Camino por la dársena, veo desfilar compradores, algunos guardan los alfajores, algunos comen uno de inmediato a la vista del puestero. Otros parecen atragantarse y piden más alfajores mientras comen. Casi no hace falta hablar, la mirada muestra la elección. Solo falta decir o gesticular cuantos. La encuentro de nuevo a Estela. Me cuenta que se empezó a vender esteo y en poco tiempo dejó rezagado al Guaymallén. Ella compra los display (caja de 32 unidades) a poco menos de media cuadra en un mayorista que se llama Despencity. La caja cuesta nueve con cincuenta. Paga en promedio cada uno treinta centavos y los vende a cincuenta. Por ahora. En el barrio hay varias distribuidoras que manejan distintos precios. Siempre compra en “Despencitiy”, dice que los dueños son buenos como ella y mantienen los precios. Otras distribuidoras los venden arriba de diez pesos. Según entiende no es cuestión de costos sino que especulan en base a la cantidad de ventas.

Los estantes del puesto, son maderas apiladas sobre cajas de plástico. Arriba hay cajas de cartón con alfajores, turrones, maíz inflado. Todo encimado, haciendo economía del espacio. De las cajas cuelgan cartulinas amarillas, recortadas, escritas con un fibrón negro en imprenta y mayúscula. Siempre del lado izquierdo cantidad y al otro lado el precio: cuatro por dos pesos, tres por dos pesos, dos por dos con cincuenta, etc.

Estela dice que vendiendo a ese precio ayuda. “Por solo dos pesos te llevás bastante y dos pesos no es tanta plata”. Le pregunto por los vendedores del tren y la diferencia de precios. Me dice que es especulación, buscan sacarle algo más a la gente. Entre los puesteros hay una ética comercial, la llaman ética comercial, mantienen el mismo precio. En los colectivos, al contrario, los vendedores van a “hacer una moneda” y los venden más baratos. Quizás a cinco por dos pesos, no pude verlos. Dice que los puesteros no pueden hacer nada para evitarlo.

Mientras charlamos pasan y compran. Al otro lado del puesto un ayudante casi mudo se para, atiende y guarda los alfajores en bolsas transparentes, las mismas que se usan en los almacenes para comprar galletitas sueltas. Cobra, guarda la plata en el bolsillo y vuelve a sentarse para seguir leyendo La Razón.

Estela me cuenta que venden mucho a los cuidadores que llevan para comer en la noche. También a los chicos que terminan de jugar al futbol, le compran una caja y comen sentados en la dársena. Pero la mayoría son completos desconocidos, gente de paso que ve el puesto después de cruzar la calle Brasil. Algunos decididos parecen habitúes, compran en menos de diez segundos y parten. Es imposible recordarlos.

Estela con cada venta gana ochenta centavos. Al final del día, de catorce horas de trabajo, suma entre veinte y cien pesos, aunque según comenta, la diferencia la hace vendiendo las facturas que trae de una panadería todas las mañanas. Dice que cuando gana más de cien vuelve “re contenta” a su casa. Riendo comenta: “A veces se gana, a veces se pierde… ayer salieron de la cancha y me vaciaron el puesto, ayer me tocó perder”. Estela busca la cantidad, vender mucho. Dejó de vender los alfajores Bon o Bon, y los Jorgito. No garpan. Recuerda los Bon o Bon, dice que son riquísimos pero para ganar algo hoy tiene que venderlos a más de un peso. Y eso no vende. Es casi una obscenidad comprar un alfajor al doble o al triple que el Nevares. Después de todo los dos son riquísimos. De nuevo pregunto: ¿Son ricos? Sonríe y dice que sí, como una madre que le responde a un hijo cuando pregunta idioteces. Dice que son muy ricos, y cae de nuevo en la comparación:Son como los Havanna ¿Los conocés?. Y vuelvo a dudar, si creerle a un licenciado que se dedica a criticar alfajores o a una señora que los vende hace más de diezos. Estela agrega que antes vivía en Mar del Plata y cuando venía a Buenos Aires cumplía la tradición. Conoce los Havanna, y dice que son riquísimos. Le pregunto por el Cachafaz, el Jorgito, el Ser, el Blanco y Negro, el Águila, el Game, los alfajores caseros de maicena y la respuesta con matices lleva al mismo lugar: todo es riquísimo. De algún modo dice: Son todos muy ricos, algunoss que otros, pero eso es accesorio, lo que importa es el precio.

Me voy pero no sin antes volver a comprar cuatro alfajores y dos minitortas Nevares, me dice, de nuevoson riquísimas”. Me sonríe (quizás no lo noté y nunca dejó de hacerlo) y me dice, “No te voy a matar, te lo dejo a tres pesos”. Me cobra un peso menos. Le digo que no es necesario mientras calculo si va a pérdida, pero insisteTiene que ser así, si nos ayudamos entre todos las cosas estaría mejor”.

Vuelvo al Roca, en un tren vacío mato el hambre por tres pesos, y sobra. En casa solo mi hermana se atrevió a probar un alfajor. Tiró más de la mitad a la basura.


martes, marzo 16, 2010

Salio "The Palace Builder", juego en el que trabajé como diseñador!!!

Si, sé que este es el Blog de los Alfajores, pero como muchos de ustedes saben, mi pasión y mi trabajo actual son los videojuegos, y teniendo en cuenta que no todos los días se publica un juego en el que uno trabajó como diseñador, me parece lo más lógico que les cuente en mis dos blogs, éste y Sociedad Gamer.

Después de casi 5 meses de trabajo por fin llegó el día. Hoy les puedo contar que el juego en el que estuve trabajando como diseñador salió editado hoy para PC y Mac (¿quién lo diría?) y se llama "THE PALACE BUILDER". Esta es la pantalla de inicio:



El juego cuenta la historia de un joven aspirante a arquitecto en Francia del siglo 18 llamado Gabriel. Su tarea es la de construir palacios para nobles de la alta sociedad, pero como todo novato debe empezar como aprendiz del arquitecto Benoit.


Su objetivo es llegar a construir un palacio para la reina de Francia. Sin embargo, el joven tiene un enemigo llamado Arnaud, hijo de su maestro que se interpondrá en su camino e intentará revelar un secreto que el joven esconde. ¿Llegará a construir el palacio de la reina? Ahhh!! ahí es donde entran los jugadores (ustedes) a decidir el destino del bueno de Gabriel.


En cada nivel tendremos como objetivo construir una cantidad de estructuras en un tiempo límite tales como establos, jardines, fuentes, etc. y el castillo del noble como objetivo fijo en todos los niveles. Para eso comenzamos con una pequeña cantidad de dinero con la que construiremos las primeras estructuras, las cuales reportan dinero tras una corta cantidad de tiempo, con el cual podremos comprar los materiales necesarios para construir el resto de las estructuras necesarias.



No sólo debemos pelear contra el tiempo, sino que además hay ciertos eventos que nos pueden retrasar tales como lluvias, plagas, animales salvajes, entre otros. A medida que avanzamos a través de los 35 niveles de los que consta el juego podremos ver la historia contada al estilo de cuadros de comic.

Si bien el juego está apuntado al mercado casual, en particular a mujeres, tiene una dificultad bastante ajustada como para ofrecer un buen desafio a medida que avanzamos y cuenta con lo que yo creo unos gráficos 2d muy agradables y una música realmente increíble.

El juego llevó unos 8 meses de producción, con un equipo base de 7 personas, yo me encargué de diseñar casi todos los 35 niveles y sus fondos asi como balancear los distintos aspectos jugables del mismo, tales como los valores de las estructuras, las recompensas y los eventos aleatorios.

Espero que lo jueguen alguna vez y si lo hacen me cuenten que les pareció. Les dejo los links a la página del publisher, Playfirst y Big Fish Games desde donde pueden bajar la demo y si les gusta, tener el juego completo por 7 dólares.


Espero sus preguntas, comentarios, insultos, lo que sea, ya que este es MI juego, por loco que parezca.

Larga vida a los videojuegos!!!

jueves, marzo 11, 2010

Alfajores "Los Patacones" desde Mendoza

Hacía mucho tiempo que no chequeaba en mi contador de visitas las palabras o frases clave que usaron algunos para llegar a este sacrosanto espacio de reflexión alfajoril. No pretendo que todos los que acceden a Internet sean expertos en la materia de búsqueda de información, de hecho la mayoría no lo son y es por eso que me gusta tanto la web. Peeero no deja de sorprenderme pasmosamente (horrible palabra pero quería usarla porque soy re malo re jodido) que aún mucha gente siga creyendo que las búsquedas en Google se hagan con lenguaje coloquial, en forma de pregunta del tipo "decíme cuanto sale el kilo de papas en la verdulería de los bolivianos de la esquina" o "¿cuánto duraría vivo el cantante de Miranda si se cruza con la barra brava de Morón?".

Yo creo que si le preguntámos a esta gente muchos de ellos deben creer que cada búsqueda la hace una especie de enano tipo Oompa Loompa pero que tiene una remera de Google y trabaja en una cucheta junto a miles de enanos provenientes de países como la India, Hong Kong o Valentín Alsina (si, ya sé que Valentín Alsina no es un país pero poner "de lugares marginales como Valentín Alsina" se me hacía muy largo y por eso no lo puse, ahora ya está, ya lo lograron, lo tuve que poner entre paréntesis y con comillas lo cual rompe todo el esquema que yo tenía planeado para este post y sólo porque ustedes se ponen en exquisitos con las aclaraciones, las cuales no modifican en nada lo que inicialmente iba a decir y sólo son mera excusa para llenar un post con palabras vacías y huecas porque no se me cae una puta idea, ya está, si eso quieren me enculé y me fui, bu).






Bueno, me desenculé y volví. No me jodan de nuevo o me voy.

Vamos a las mejores búsquedas que hicieron los alfajómanos para llegar aquí en los últimos días, se ve que el verano quema neuronas ya que hacía rato que no veía tantas búsquedas pelotudas:

¿CUANTOS MILLONES DE DOLARES TENIA FREDI MERCURI: Empezaste mal, ni siquiera sabés escribir el nombre de Freddy Mercury correctamente. Y por otro lado ¿para qué querés saber esto?

Borat y Freddy, ¿separados al nacer?


apestoso alfajor olor: ¿para qué CARAJO busca alguien un alfajor con olor apestoso?

porque se llama havanna la fabrica de alfajores?: Que se yo....le quisieron poner Habana pero sonaba muy pro comunista, y para hacerse los chetos le cambiaron la B por V y le pusieron dos N. Es de destacar que es una de las pocas personas que escribió bien el nombre de los Havanna.

blog alfajores boston: Si encontrás alguien que en Boston tiene un blog de alfajores juro que me tomo un avión para conocerlo.

problemas tecnicos en canal 9: vaya a saber uno qué pelotudez sobre canal 9 debo haber escrito. Lo cierto es que esta persona entro a mi blog, la única respuesta que tengo es que Canal 9 ES un problema técnico en si, mejor no mirarlo.

que rico es el danette alfajor: Si ¿viste? pero pienso de nuevo, ¿qué pretende buscar alguien que pone una afirmación?

kioskos sanos: ¿hay kioskos enfermos?

vauquita podrido: ¿Alguien vio alguna vez un Vauquita podrido? ¿esperaba una foto de un Vauquita en mal estado? ¿será un desequilibrado que se excita con fotos de alfajores muertos? ¿un necroalfajolófico?

pendejo de los alfajores: este me desconcertó por completo, ¿estará buscando al chico que tanto nos hizo reir en este post de publizidades alfajorilez?

barra para camber stop para vocho: carajo ahora quiero saber yo: ¿qué sera un vocho? ¿y un camber? ¿estará en castellano esto?

es cierto que comiendo productos recalentados se me quita la intoxicacion: Si, es cierto, tan cierto como que comiendo pomelos te crecen las tetas.

como conseguir las palabras de la caja magica terrabusi: Comprátela y hacé magia.

creo que era guaymayen alfajor: No, creés mal. Era "Guaymallen". Igual Google tiene un filtro para bestias, así que lo más probable es que te haya corregido.


Hoy les traigo una review de unos alfajores que trajo mi madre desde Mendoza, mas precisamente desde la localidad de Malargüe (¿les conté que ella hace los mejores alfajores de maizena del mundo?). Su nombre no trae los mejores recuerdos, se llaman "Los Patacones", nombre que me recuerda la época en la que trabajé en una biblioteca de una universidad pública y cobraba en esos malditos pedazos de papel casi sin valor, y peor aún, me
hacen acordar a la repelente cara de Rodriguez Saá y demás delincuentes que no sólo siguen vivos, sino que además están sueltos.

Pero como lo mío no es la política, claro esta, pasemos a los alfajores en cuestión. En la imagen pueden ver la linda caja en la que vienen los 6 alfajores, tres negros y tres blancos. No tienen packaging alguno, simplemente vienen envueltos en un celofán transparente sellado herméticamente, lo cual es de agradecer ya que no todos los alfajores artesanales cumplen con esta condición sine qua non para que los productos se mantengan frescos un poco más de tiempo. Los alfajores son de dos capas y tienen un tamaño bastante más grande al que estamos acostumbrados, similar al que tenían los viejos triples tipo el Fantoche, cuando los triples eran verdaderamente triples, ¿se acuerdan?


El Yin y el Yan

El negro viene recubierto en un chocolate semi amargo interesante, mientras que el blanco esta recubierto en baño de repostería que si bien no es chocolate real no esta nada mal. El grosor de las capas de cobertura no es excesivo, digamos que cumple su objetivo en tiempo y forma. Las galletas del negro tienen sabor a cacao y color marrón claro mientras que las del blanco son de color amarillo claro y tienen sabor a vainilla. Tienen una textura suave y se quiebran de manera sencilla sin provocar excesivas migas, aunque como todo alfajómano sabe, la opción de usar el celofán como cono para tragar los restos siempre es bienvenida. Quizás se les puede criticar cierta sequedad que hace que sea aconsejable tener algo para beber a la mano, pero dado el tamaño de las galletas esto es casi inevitable.



El relleno sin duda es lo mejor de estos alfajores ya que ambos poseen una interesante capa de dulce de leche, que si bien no es muy cremoso, acompaña y redondea el concepto del alfajor. El sabor acompaña un buen tiempo luego de ser consumido, lo cual como siempre decimos aquí es muy bueno, ya que en mi opinión el alfajor se disfruta en dos tiempos, uno es cuando es consumido y el segundo es cuando se recuerda. Sumemos a esto un toque de esencia de vainilla y obtenemos un buen alfajor artesanal, balanceado y de buen sabor. Sin duda muy recomendable, aunque como todos sabemos es difícil de que vayamos hasta Mendoza para comprarlos, pero nunca está de más tener una referencia. En resumen:

Lo mejor: su tamaño

Lo peor: galletas un poco secas

Calificación:
4 alfajores sobre 5