Casi dos semanas luego de haber recibido el soberbio paquete que se pudo ver en el post anterior sonó mi telefono celular. Veo en la pantalla del mismo para ver saber de antemano con quién voy a hablar, pero todo lo que allí aparecía era una serie de extraños símbolos similares a jeroglíficos egipcios. Para sumar intriga el ringtone que suelo usar (un cover inédito de Nicola di Bari tocado por Cannibal Corpse) cambió por una canción de Pancho y la Sonora Colorada. Esto me hizo poner nervioso, más de lo que suelo estar, ya que yo nunca habría bajado semejante mierda de ringtone, lo cual indicaba que alguien había estado manipulando mi celular y probablemente yo estaría siendo vigilado. Al contestar el teléfono una lejana voz distorsionada por algún aparato electrónico me preguntó "¿es seguro hablar con usted, Lord de los alfajores, en este momento?, tenemos un serio asunto del que hablar y es necesario privacidad". Como estaba en mi trabajo le dije al desconocido que me llamara en 5 minutos, para poder salir al exterior y charlar tranquilo.
4 minutos y 59 segundos exactos después la misma voz distorsionada me dijo que yo recibiría en pocos minutos un paquete por el cual muchos de los mejores agentes secretos del mundo habían muerto tratando de conseguirlo. La voz me dijo que gracias a mi blog yo era el elegido, que yo tenía el don y la gracia de recibir algo que ningún otro ser humano había recibido todavía y menos aún probado. Que yo debía abrir los ojos de cientos de alfajómanos hacía la verdad y que en mi magna tarea no debía sentirme influenciado por el regalo. La voz me dijo que confiaba en mi juicio y que debía escribir una crítica libre de elementos intrusivos externos, que yo debía guiar al pueblo alfajómano a la verdad y a la liberación.
Mientras yo escuchaba ensimismado, meditabundo y abroquelado estas palabras alguien me tomó por sorpresa por detrás, me pusieron una capucha y me inyectaron con una jeringa que me durmió en segundos. La siguiente escena fue digna de una película de James Bond: yo estaba con mi pecho desnudo atado a una silla mientras una gota de agua caía sobre mi cabeza. Una poderosísima lámpara enceguecía mi vista, lo cual sumado a la confusión causada por la droga tranquilizante que me habían inyectado hacía aún más inconcebible la situación.
Frente a mi pude distinguir un grupo de más de 10 sombras con forma humana, aunque una de ellas destacaba por sobre todas ellas por su altura y por estar más cercana que las demás. Mi sorpresa fue aún mayor cuando comenzó a hablar con la misma voz distorsionada que escuché en el teléfono unos minutos, horas o días atrás, la verdad es que ya había perdido la cuenta en ese momento. La voz distorsionada me dijo que me daría un paquete importante pero que debía ser cauteloso ya que no cualquiera había estado en ese lugar antes. La voz me dijo que estaba en la fábrica de los alfajores Cachafaz, un lugar en el que cientos de aviones se habían perdido y que no está registrado en ningún mapa conocido. Me dijeron que debía guardar el secreto y que a cambio podría probar un nuevo producto y hacer la crítica pertinente: los nuevos alfajores de chocolate blanco "El Cachafaz".
4 minutos y 59 segundos exactos después la misma voz distorsionada me dijo que yo recibiría en pocos minutos un paquete por el cual muchos de los mejores agentes secretos del mundo habían muerto tratando de conseguirlo. La voz me dijo que gracias a mi blog yo era el elegido, que yo tenía el don y la gracia de recibir algo que ningún otro ser humano había recibido todavía y menos aún probado. Que yo debía abrir los ojos de cientos de alfajómanos hacía la verdad y que en mi magna tarea no debía sentirme influenciado por el regalo. La voz me dijo que confiaba en mi juicio y que debía escribir una crítica libre de elementos intrusivos externos, que yo debía guiar al pueblo alfajómano a la verdad y a la liberación.
Mientras yo escuchaba ensimismado, meditabundo y abroquelado estas palabras alguien me tomó por sorpresa por detrás, me pusieron una capucha y me inyectaron con una jeringa que me durmió en segundos. La siguiente escena fue digna de una película de James Bond: yo estaba con mi pecho desnudo atado a una silla mientras una gota de agua caía sobre mi cabeza. Una poderosísima lámpara enceguecía mi vista, lo cual sumado a la confusión causada por la droga tranquilizante que me habían inyectado hacía aún más inconcebible la situación.
Frente a mi pude distinguir un grupo de más de 10 sombras con forma humana, aunque una de ellas destacaba por sobre todas ellas por su altura y por estar más cercana que las demás. Mi sorpresa fue aún mayor cuando comenzó a hablar con la misma voz distorsionada que escuché en el teléfono unos minutos, horas o días atrás, la verdad es que ya había perdido la cuenta en ese momento. La voz distorsionada me dijo que me daría un paquete importante pero que debía ser cauteloso ya que no cualquiera había estado en ese lugar antes. La voz me dijo que estaba en la fábrica de los alfajores Cachafaz, un lugar en el que cientos de aviones se habían perdido y que no está registrado en ningún mapa conocido. Me dijeron que debía guardar el secreto y que a cambio podría probar un nuevo producto y hacer la crítica pertinente: los nuevos alfajores de chocolate blanco "El Cachafaz".
No recuerdo bien lo que pasó luego, sólo sé que aparecí tirado en el medio de un bosque de bambú, con un perro a mi lado que lamía mi cara. De alguna manera me levanté, tomé un bondi y llegué a mi casa con el paquete bajo mi brazo dispuesto a escribir en mi blog la increíble aventura por la que había pasado y por la que seguro todos me tomarían por pelotudo. Como soy un tipo al cual las opiniones de los demás no lo influyen decidí seguir adelante y acá esto, presentando el nuevo alfajor. Este blog ha dado muestras más que patentes de tener su gusto propio cuando ante millones de puteadas se atrevió a decir que el Capitán del Espacio está bueno pero ni a palos es el mejor alfajor del planeta. Allá vamos.
Como pueden ver en las fotos el packaging es similar al de los alfajores negros, pero en un color crema muy agradable a la vista. Al abrir el envoltorio nos encontramos con un alfajor de dos capas de igual tamaño a su hermano oscuro, y el olor a chocolate blanco no tarda más que un par de segundos en llegar a nuestras fosas nasales. El olor es similar al que tienen esos pequeños chocolatines blancos que comíamos cuando éramos chicos (si tu edad ronda entre 25 y 35 claro).
El baño de chocolate tiene en su superficie esas pequeñas vetitas que lo hacen más apetitoso a la vista, aunque a decir verdad no sé porqué. Cuando mordemos nos encontramos con que el baño se quiebra suavemente y el gusto a chocolate blanco es todo lo que esperabamos que fuera, es decir genial. Las galletitas son de un color marrón claro, y se desmigajan también de forma suave sin generar excesivos residuos, mientras que el relleno es una capa sumamente generosa de cremoso dulce de leche que contiene un fondo de sabor a limón que redondea el concepto y refuerza la persistencia en el paladar de todos los elementos.
De más está decir que este alfajor penetró mi fibra intima y me voló el cerebro. Me hizo acordar al desaparecido alfajor Milkybar blanco, el cual fue mencionado por mucha gente en este blog en pasadas ediciones como uno de los mejores que probó en su vida. Lo bueno es que este Cachafaz blanco tiene personalidad propia y por sobre todo calidad, más allá de los misterios que rodean a su fabricación y por los cuales arriesgué mi vida. Es por eso que puedo decir con absoluta tranquilidad:
Lo peor: que se me acabó la caja de 12 que tenía.
Lo mejor: todo
Calificación: 5 alfajores sobre 5.
Ahora si, digan lo que quieran, que me vendí por 2 docenas de alfajores y demás idioteces. Los espero sentado en la vereda mientras disfruto estos tremebundos redondeles.
De más está decir que este alfajor penetró mi fibra intima y me voló el cerebro. Me hizo acordar al desaparecido alfajor Milkybar blanco, el cual fue mencionado por mucha gente en este blog en pasadas ediciones como uno de los mejores que probó en su vida. Lo bueno es que este Cachafaz blanco tiene personalidad propia y por sobre todo calidad, más allá de los misterios que rodean a su fabricación y por los cuales arriesgué mi vida. Es por eso que puedo decir con absoluta tranquilidad:
Lo peor: que se me acabó la caja de 12 que tenía.
Lo mejor: todo
Calificación: 5 alfajores sobre 5.
Ahora si, digan lo que quieran, que me vendí por 2 docenas de alfajores y demás idioteces. Los espero sentado en la vereda mientras disfruto estos tremebundos redondeles.





