sábado, noviembre 20, 2010

El Capitan del espacio ¿Otra gran mentira argentina?

Mis queridos alfajómanos, estoy realmente en una disyuntiva en los últimos días. Yo noto claramente que el blog es muy leído, por lo menos eso me dice mi contador de visitas. Sin embargo no siento que pase lo mismo con los comentarios, que son cada vez menos. Hago un mea culpa profundo y reconozco que la calidad de mis últimas reviews deja bastante que desear pero realmente cada vez trabajo más y tengo menos tiempo para dedicarle al blog por un lado y por otro la verdad es que las ideas para escribir cosas divertidas como en las viejas épocas me están faltando.
Es por eso que hoy recurro a usar un artículo que escribí hace unos meses para la gente de Planeta Joy, el cual sé positivamente que me va a hacer ganarme muchas puteadas y enemigos pero yo soy así, si no me ladran, no cabalgo. Prefiero 20 puteadas a 1 elogio, pero les digo la verdad queridos acólitos, si no aparecen, si no noto que están ahí, este blog no va a seguir teniendo sentido. Si ustedes creen que mis artículos son malos también merezco saberlo, y voy a tratar en las próximas ediciones de afinar la puntería y volver a hacer de este blog un lugar donde no sólo hablemos de alfajores sino que además nos ríamos un rato e intercambiemos ideas.
PD: el 24 de noviembre es mi cumpleaños, si alguno de ustedes quiere regalarme algo no me enojo eh!!
Sin más les dejo lo prometido, les deseo mucha salud y alfajores para todos!

El Capitán del Espacio. Tras este nombre sencillo, disonante y casi ridículo se esconde una curiosa historia de anti marketing, mito y fanatismo pocas veces visto hacia algo tan sencillo y mundano como un alfajor. En los últimos años, esta historia capturó la atención de todos los amantes de las golosinas en general y de los alfajores en particular. Internet, el lugar más propicio para que se propaguen mitos y leyendas, colaboró en gran parte a cimentar con fuerza el misticismo alrededor del Capitán y sirvió para que muchas personas que no tenían ni idea de su existencia se encargaran de buscar lo que para muchos es el Santo Grial de los Alfajores.


DE QUE HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DEL CAPITAN
Para los que aún no lo saben, los alfajores Capitán del Espacio (en adelante CDE) son producidos en una fábrica ubicada en barrio del municipio sureño de Quilmes, en la calle Gran Canaria 350, la cual trabaja desde hace años a su máxima capacidad y vende la totalidad de su producción. Los mismos son distribuidos en casi todas las estaciones de tren de la zona sur y quioscos aledaños, con poca llegada a Capital Federal. Esto los ha convertido en un motivo de orgullo para los que viven en dicha zona, quienes se sienten parte fundamental del éxito y la fama de los CDE.
Hay gente que pagó hasta 5 pesos por un CDE en el centro!
Para sumarle aún más misticismo a la cuestión, la empresa pertenece a un señor mayor llamado Angel Pascalis, quien no brinda entrevistas, ni le interesan las relaciones públicas, manteniendo un hermetismo total alrededor de su producto estrella. Esto hizo que su único método de publicidad (previo a Internet claro está) haya sido el viejo y querido “boca en boca”, que hizo que su fama se extendiera allende las fronteras de la zona sur y que se convirtiera en el alfajor más buscado por todos los porteños, como si se tratara de alguna joya perdida de un templo maya o el manuscrito de un tema inédito de los Beatles.

DESTERREMOS EL MITO
Dicho esto, propongo desterrar el mito que rodea a este alfajor. Y a los que aún no lo probaron, puedo asegurarles que no se pierden nada, así que dejen de recorrer quioscos buscándolo desesperadamente.

Admito que la historia del CDE es simpática, llamativa y casi épica, pero la realidad concreta es que, como alfajor, a muchos de los que amamos esta golosina, no nos parece el mejor. Y es más: nos parece uno del montón.

Para justificar mi juicio de valor pasaré a analizar la versión más famosa y buscada del CDE: el triple negro.

1. Este alfajor posee una galletita blanda bastante agradable con un ligero gustito a cacao amargo, con un gusto que no abusa de los saborizantes artificiales típicos de los alfajores de segunda línea, lo cual es de agradecer.
2. El relleno es uno de sus puntos débiles: la cantidad de dulce de leche es escasa, lo cual hace que pierda puntos frente a otros alfajores que poseen cantidades mayores.
3. El segundo punto crucial tiene que ver con la cobertura del alfajor: contrariamente a lo que la mayoría de sus fans piensan, el CDE negro no está bañado en chocolate, sino que posee lo que se ha denominado “baño de repostería”, mucho más barato y de calidad netamente inferior que el primero, ya que la grasa de cacao es sustituida total o parcialmente por aceites vegetales.
4. Puedo afirmar que cuando uno termina de comer un CDE, la boca no queda grasosa ni pastosa (algo muy común en los alfajores baratos), pero por otro lado, el sabor no persiste por demasiado tiempo.
5. Ciertamente, caen algo pesados.

En definitiva, los CDE distan un trecho de ser mis favoritos. Sin embargo sus fans siguen defendiéndolos y se escudan en otra gran falsedad: su bajo precio. Muchos quiosqueros avaros se valen de su alta demanda y no tienen empacho en cobrar un CDE casi al mismo precio que un alfajor de primera línea como puede ser un Havanna o un Cachafaz.

BARRAS BRAVAS DEL ALFAJOR
Otra cuestión que no es menor discutir, aunque no atañe directamente a los CDE, son sus fanáticos, quienes, al encontrarse con la “triste” realidad de que hay mucha gente a los cuales los CDE les parecen, con suerte, unos alfajores “normales”, se convierten en bestias furiosas, similares a cualquier barrabrava de un club del ascenso luego de que a su equipo le anulen un gol en el último minuto. Los fans del CDE no oyen ni aceptan otra opinión que no sea la suya y creen que todo aquel que no opine como ellos merece ser quemado en la hoguera. Sépanlo: no me gusta su poca tolerancia hacia el gusto ajeno.

Es un hombre? es un pulgar con ojos? No!! es el hombre cabeza de pulgar!!


Soy consciente de que esta nota va encender la mecha de la polémica y por las dudas, contraté un guardaespaldas y estoy tramitando una visa para exiliarme en Islandia, pero me debo a los alfajómanos que me siguen y mi idea es que cada uno opine lo que quiera, sin que los demás se enojen. Lo que YO opino (y lean bien el YO, es mi opinión personal, no es la verdad definitiva) es que el CDE es simplemente uno de los tantos buenos alfajores que por suerte existen en Argentina, pero no más que eso. Por más que sus fans se esmeren en insultarme y tildarme de ignorante, puedo decir sin ningún temor que a la hora de elegir alfajores mi preferencia apunta a veredas distintas, en las cuales el Capitán está solo de paso.



NOTA: ¿TANTO les cuesta entender que A MI no me parece la octava maravilla? si a ustedes les parece la perfección me parece excelente, a MI NO y es mi OPINIÓN PERSONAL, no es la verdad absoluta.

viernes, noviembre 05, 2010

2 reviews en una: Terrabusi Clásico y Casa de Piedra

Aló, aló, queridos alfajómanos. Hoy les propongo que ustedes brinden una ayuda a este blog con ciertas informaciones que nos ayudarían a hacer un poco de historia acerca de los alfajores en Argentina. Hace unos días me hicieron una entrevista en una radio de Córdoba, la cual postearé en el próximo artículo, la cuestión es que durante la misma se me consultó acerca de cuál fue el primer alfajor que se comercializó en la Argentina. Como soy una persona noble recurrí a la respuesta más simple: no lo sé, es por eso que quisiera que ustedes den su opinión o conocimiento acerca del tema y que lo pongan en los comentarios. Si llegamos a una conclusión en el próximo artículo estaremos hablando de eso.

En la misma línea el alfajómano Alvaro (@fluying en Twitter) me preguntó por mail sobre el surgimiento de alfajores triples ya que "Mi papa asegura que en el colegio Leon XII en los 50s y principios de los 60s vendian alfajor triple. el no recuerda si era fantocheo o jorgito . consideras q puede ser verdad? el triple no es un invento de la democracia?" . Yo pensaba lo mismo pero la introducción de la duda en una idea es lo peor que puede pasarme, así que les pregunto a ustedes: ¿cuándo surgieron los triples en Argentina?


La primera imagen que sale cuando uno pone triple en Google es esta, compruébenlo

Y hablando de correos les cuento que hace unos días me llegó un mail de parte de un chico llamado Jorge. En su primer mensaje me dijo que estaba con un emprendimiento familiar en el cual estaban fabricando alfajores artesanales, y me preguntaba si yo quería recibir algunos para probarlos y darle mi opinión. Obviamente respondí que sí y que a quién tenía que matar, pero el fue suficientemente benigno como para responderme con estas fotos:




La descripción que Jorge hizo de sus propios alfajores me sirve como una muy buena autoreview por lo cual aquí les transcribo la misma:

"Este mismo es un alfajor de 55 Gr. recubierto con un excelentisimo baño de reposteria negro. (no el que estamos acostumbrados a ver, ese grasoso) si no, un baño que es un punto menos que el chocolate puro. (no favorable para esta epoca del año). Este mismo esta relleno con un dulce de leche suave y a la vez muy armado en la totalidad del alfajor. Sus tapas o como vos decis galletas, tienen sabor a chocolate negro lo cual se distingue del gusto a limon de la competencia! su precio en kioscos es muy accesible ya que para este producto no bajan los $3,50. (costo alfajor Casa de Piedra: $2.00) Su nombre proviene de un embalse de la provincia de La Pampa de donde eran los antiguos dueños de mi empresa. (ABUELOS MIOS)"


A los 2 días vino Jorge personalmente a entregarme no 2, no 3, no 4.......12 alfajores envueltos en un hermoso papel metalizado!!! No tengo mucho más que agregar ya que la descripción que hizo Jorge es precisa y suficientemente descriptiva como para poner más palabras. Puedo decir sí que me gustaron muchísimo, y que la verdad es que los disfruté desde el principio al fin. Puedo criticar el tamaño, pero teniendo en cuenta su costo están más que bien. El sabor dura un buen rato en la boca, y es una excelente compañía para el café de la tarde. Si quieren pedir estos alfajores a sus fabricantes, me escriben a la dirección alfajómana y les paso el dato.

Es por esto que digo:

Lo bueno: para acompañar el café es terrible.

Lo malo: por ser exigente nomás puedo decir el tamaño.

Calificación: 4.5 sobre 5


Gracias gente de "Casa de Piedra!!!"

Y para completar el envío del día de hoy vamos a analizar un alfajor que cualquiera puede conseguir en todos los kioskos de Capital y aledaños. Estamos hablando del alfajor Terrabusi clásico, el cual nunca había sido revisado por este sacrosanto espacio y que me hizo tan feliz cuando era un pequeño párvulo.

No les voy a mentir, cuando lo vi en el kiosko mi alegría fue tan grande que me hice pis. Ok, si les mentí, no me hice pis, pero casi. Pero no tenía que ver con eso sino con que había tomado mucho líquido antes. Ok, les mentí de nuevo, todo esto fue para sumar líneas al blog. Lo vi, lo compré y lo guardé en la heladera para disfrutar tranquilo en algún momento. La cuestión es que estuve esperando con ansias el momento de abrirlo, hasta que finalmente lo hice. La foto muestra claramente con lo que me encontré:


El pack es practicamente idéntico al que recuerdo de mi infancia, con la chica esa caminando de espaldas, solo que más grande. Ya que estamos les comento que de grande (como a los 30) me di cuenta que el logo era una chica con un paraguas. Durante años vi "algo" pero nunca supe que cuernos era, parecía una especie de ..........no sé, algo!

El color similar al bronce del envoltorio siempre me gustó, y ahora no deja de hacerlo. Cuando lo abrí me encontré con un alfajor de dos galletas, un poco más chico de lo que yo lo recordaba para ser sincero, pero suele ser la regla ya que los fabricantes han achicado de a poco los alfajores y subido el precio para que no nos demos cuenta que lo hicieron. El olor a limón se siente inmediatamente, cuando mordemos nos encontramos con dos galletas compactas y de color claro con gusto a vainilla las cuales se deshacen amablemente aunque yo las recordaba un poco más duras.

El relleno es una capa de dulce de leche compacto, la cual no es muy abundante pero tampoco pasa desapercibida. La cobertura es un interesante baño de repostería oscuro, el cual en el caso que me tocó no cubría totalmente el alfajor pero no afecta el sabor final, se quiebra cuando mordemos y no se pega a los dedos (si está suficientemente fresco, obviamente). Se siente un dejo de sabor a limón en todo el alfajor, lo cual lo hace muy agradable pero duró muy poco en mi boca. Realmente creo que captaron bien la esencia de un alfajor "clásico" pero sin embargo siento que le falta algo, no sé si será el menor tamaño o qué pero lo se. En suma:

Lo bueno: el retorno de un clásico

Lo malo: es más chico que el viejo alfajor.

Calificación: 3.5 sobre 5