jueves, enero 24, 2008

Alfajor Finisterre, directo desde Usuhaia

Queridos alfajómanos, al mismo tiempo que estaba pensando en como actualizar el blog me encontré con un artículo increiblemente similar al que estaba redactando en el genial blog Utilites & Inutilities sobre esos seres despreciables parecidos a los humanos autodenominados PISTEROS.
Como es obvio no voy a acusar de plagio mental a su autor, el señor M, pero este artículo estaba tan bien escrito y reflejaba tanto lo que yo quería expresar que le pedí autorización al mismo para poder plasmar tanta genialidad en este Blog de los Alfajores. No sólo el señor M me autorizó a ponerlo sino que además me invitó a que agregue lo que sea necesario, por lo que en azul hay pequeñas notas mías. No porque el artículo merezca cambios, sino que lo mío son pequeñas ampliaciones sobre las geniales definiciones acerca de la amenaza que estos inmundos pseudo hominidos representan a la sociedad toda. Ahi va:

A nivel médico y científico el pistero constituye material genético defectuoso: es conceptualmente una vida humana que no está completa fuera de su auto. La psicología lo definiría como una persona rústica y despreciable que invierte en su automóvil la totalidad de su tiempo y sustentos para silenciar una carencia mucho más profunda originada en su temprana infancia. La sociología diría que es una desgracia cívica que infecta toda la red vial del conurbano con epicentro en las zonas Sur y Oeste. Los estudiosos del ceremonial dirían que son un flagelo al buen gusto y un golpe certero a las buenas costumbres.

Un pistero nunca deja de ser pistero, incluso cuando caga
Lo cierto es que de lunes a viernes “El Pistero” es un simple trabajador nocturno en una metalúrgica, un profesor de Tae Bo en un gimnasio de olores rancios, un DJ ochentoso en una boite de solos y solas o un turbulento vendedor de autos usados con Máster en truchar odómetros y localizar desarmaderos clandestinos. Otros simplemente ofician de “hijos bobos”. Porque el pistero rara vez utiliza su rodado durante la semana. Como si utilizar un monoambiente en Boulogne de casa de fin de semana lo convirtiera en una “regia estancia de campo”, el pistero surge entre las sombras e inicia la relación simbiótica con su bólido los viernes a la noche. El cronograma de actividades -que siempre tiene por protagonista a su carromato horrible- incluye reunirse con otros pisteros en una estación de servicio, iniciar una caravana de la muerte a “la Lugones” (otros destinos son “la Gaona”, “el Galvez” o “la playita de Olivos”) y organizar carreras demenciales de madrugada por Av. Libertador, en las que el ensordecedor ruido de sus caños de escape termina siempre mutando en una silenciosa pero desesperada búsqueda de prostitutas por Constitución.

El pistero despierta el domingo temprano para lavar el auto con ceras y shampúes de estratosférico valor antes de reunir su reluciente cacharro con el de otros oligofrénicos posesos a un costado de la General Paz (las señoras de estos enajenados aprovechan esta circunstancia para ir a culear con un repartidor de “Sólo Empanadas” que maneja una motito de 2 hp).

8 horas después, totalmente insolados y con quemaduras de segundo grado pero felices, vuelven a la estación de servicio, se van al Carburando Café o “al estacionamiento del Auchán a hacer una sesión de fotos” y se reúnen con otros excluídos sociales a hablar de autos, llantas, alerones y talleres mecánicos. La velada termina cuando vuelven a sus casas y miran por enésima vez Rápido y Furioso o algún programa de El Garage TV.*

(*) Este cronograma se modifica una vez al mes, día en que los pisteros se reúnen para embutirse con bondiola, vísceras de vacuno, ensalada de papa, huevo y mayonesa (la mayonesa es a la comida lo que el tuning a los autos) y jarras de vino tinto en un tenedor libre que falseó todos sus controles bromatológicos. Esta circunstancia es inmortalizada en un centenar de fotos que suben a www.pisteros.com.ar, www.enfierrados.com.ar y sus fotologs.
De todos los nombrados, la estación de servicio es “el” lugar del pistero. No es sólo un lugar para reabastecer combustible: es su cofradía, su templo, su Taj Mahal. Un lugar con una mística y códigos propios. Por eso el pistero siempre comienza a acelerar 2 cuadras antes de pasar por ella: jamás se perdonaría que en la estación descubran que a veces conduce a menos de 160 km/h.
Siempre que llega a la estación de servicio, el Pistero está escuchando “Fuel” de Metallica o “Gasolina” de Daddy Yankee (según el nivel de villerismo). Y siempre con los parlantes “al taco”: el pistero sólo ve, escucha y respira “pista”, y siempre con gorrita de visera para atrás (estudiosos de la aerodinamia afirman que la fuerza G generaría la rotación de la misma).

Me permito una disgresión y una disyuntiva con el autor entre tanta genialidad junta. Un pistero escuchando FUEL de Metallica? eso es algo inconcebible, el metal para estas nenas es como la kryptonita para Superman, se hacen pis si escuchan guitarras muy fuertes o música muy elaborada. El promedio del coeficiente intelectual de un pistero no le permite disfrutar ninguna canción que supere la dificultad compositiva de un tema de Patito Feo, Piñon Fijo o Pablito Ruiz. El buen gusto musical y los pisteros son una contradicción en términos, no se pueden juntar, es una ley científica.
Pueden gastar con toda tranquilidad 3000 dólares en un tornillo de 2 cm para su auto pero JAMÁS DE LOS JAMASES encontrarás un cd original en su colección, en las que abundan insultos al buen gusto como Shakira, La Mona Jimenez, Los Pibes Chorros y Nestor en Bloque. Ah! nunca falta el compilado de lentos ochentosos o los grasosos boleros de Luis Miguel y Ricky Martin para culear con el travesti sin dientes que se suelen levantar en alguna sordida bailanta de Jose C Paz o Moreno.

Los líderes de estas manadas se suelen movilizar acompañados de negras horribles aunque siempre platinadas. Es justo decir que estos especímenes de crines oxigenadas suelen portar culos prodigiosos que les permiten migrar de auto en auto y de falo en falo con una velocidad aún más notable que la de los autos de estos enajenados.

Por un problema óseo motriz que afectó sus miembros inferiores durante la pubertad, un pistero de ley sólo concibe 2 posiciones para el acelerador: ON y OFF. El freno sólo debe apretarse a fondo y cuando ya es demasiado tarde.

Estas 2 rutinas tan básicas como estúpidas definen por completo sus tácticas de manejo aguerrido. Sin embargo el pistero está convencido que si alguien se animara a darle un auto de TC2000, Ponce de León tendría que correr a ponerse un Parripollo en Berazategui o un Supermercadito en Longchamps. Para estos infradotados al volante manejar bien un auto es estar al filo de la muerte a cada instante.

Es de notar lo increible que resulta el hecho de que ninguno de estos energúmenos resulte minimamente herido en los cientos de choques que causan todos los fines de semana debido a su enferma pasión por las picadas y al vino tinto barato que acompaña todas sus reuniones. Todo lo contrario, salen ilesos y caminando con una sonrisa mientras que la inocente pareja que iba en un Dodge 1500 modelo 82 con sus dos hijos bebés que iban a visitar a la abuela enferma en Longchamps muere calcinada sólo porque a un enfermo de estos se le ocurrió "hacer una tirada" en una avenida un domingo a las 7 de la tarde.
Entre pisteros NUNCA se chocan, solo joden a las personas que no tienen nada que ver con este "deporte". Para colmo estos ejemplares suelen tener conocidos en todos lados por lo que no sólo no reciben ningún cástigo por su conducta criminal sino que a la semana siguiente estarán repitiendo este ritual macabro de las picadas como si nada hubiera pasado. Esta creo que es la peor característica del género pisteril y por el cual se ganaron todo mi odio, no tanto por su manía de modificar sus vehículos.

Para el pistero ningún auto sale de fábrica apto para su uso: con la rigurosidad con que se aplica el calendario de vacunación en un recién nacido, el pistero siempre comienza por el kit básico: “Caño, Plancha y Polara” (traducción: caño de escape, suspensión y polarizado). Pero a pesar de esta generalización, su auto NUNCA es uno más. Su auto siempre es “la mejor Civic del mercado”, un “Palio que salió muy bien parido de fábrica” o “una Goleta mejor que 0 km”. Para el pistero, un Fiat Uno tiene un poco del espíritu Ferrari y un VW Gol es una inapreciable pieza de ingeniería Audi. Unos pelotudos.
El auténtico pistero afirma siempre convencido que “a mi auto solo me lo atiende MI mecánico” con el que mantiene una relación de complicidad: un mecánico fiel jamás divulgaría que ese auto está en realidad fusilado de motor, caja y tren delantero (y que varios de sus paneles tienen pedido de captura).

Si bien algunos energúmenos dejan su auto 1 año en manos de SU mecánico para volverlos más rápidos (transformándolos en unos cachivaches inmundos que los dejan a gamba día por medio en las zonas más marginales del país), siento necesario hacer notar que la mayoría de los autos pisteros andan menos que sus homónimos conducidos por ancianitas que van al mercado. Llantas, alerones, toneladas de parlantes y todos esos aditamentos en autos que de pedo salieron de fábrica con la potencia justa para moverse con relativa dignidad, surten el mismo efecto que la altura boliviana en un asmático crónico. Pero una vez que empezó, el pistero no puede parar; incluso algunos afirman convencidos que el auto “le pide las llantas”.
Un pistero dogmático jamás arreglaría las grietas del chaperío que materializan su pocilga si eso pusiera en riesgo la compra de un Kit Aerodinámico (Traducción: un montón de plásticos para ubicar en cada extremo del auto). Prioridades son prioridades y el auto es siempre la primera porque el pistero “nunca le escatima en nada a su auto” y a la hora de venderlo “ya aparecerá un novio que LA pague lo que vale”.

En una oportunidad tuve el desagrado de ver en uno de los cientos de programas sobre autos que pasan los domingos en algún canal abierto a un idiota de estos diciendo que en su orden de prioridades "primero estaba su auto y luego su familia". Una muestra más de que esta raza merece todo nuestro repudio y si el destino les juega la mala pasada de cruzarse con un pistero hagan lo peor que le pueden hacer : NO LE MIREN EL AUTO....eso es peor a que le maten a su madre o que le garchen a su esposa. Ignórenlos, la mejor manera de deshacernos de ellos pronto por el bien de todos.
Hoy estoy comentando un alfajor que me llegó desde el sur que me llegó gracias a los padres de mi querida compañera de trabajo Paulita que se apiadaron de mi y me enviaron esta unidad!!! Este verano he recibido más alfajores que nunca...me voy a mal acostumbrar. El tema con este tipo de reviews es complejo, ya un alfajor de este tipo probablemente nadie de los que esta leyendo tenga la oportunidad de probarlo o lo haya probado. Por otro lado este es un blog que se dedica a hablar sobre alfajores y si me traen ejemplares dificiles de conseguir, no sólo debo disfrutarlo sino que me veo en la obligación ya que hago un servicio público a la comunidad de contarles a ustedes si vale la pena o no su adquisición.
El nombre de este alfajor es Finisterre (como el disco de Patricio Rey) pero no tiene nada que ver más allá de su forma redonda. No hablaremos del packaging ya que al ser artesanal es lo de menos, si bien la presentación como pueden ver en la foto es más que correcta. El alfajor es de un tamaño similar a los que podemos encontrar en los kioskos, y posee un baño de chocolate amargo muy rico pero que considero escaso, le hubiera hecho justicia una capa bien gruesa. Esta capa es suave y no deja la boca pastosa.
Esa galletita grossa no puede ser mala

Posee dos galletitas de color marrón oscuro con sabor a chocolate. Ambas galletitas son esponjosas y grandes, con un toque de sabor a miel que las hace espectaculares. El relleno según la etiqueta es de "dulce de calafate", fruta de la cual yo desconocía su existencia y según lo que dice la internés "
El calafate es un arbusto espinoso del género "Berberis" habitante de las estepas y bosques andino-patagónicos. En Patagonia norte también comparte este nicho con un pariente muy cercano llamado comúnmente "michay" o sea son como unas frutitas violetas parecidas a la mora. Lo único que puedo decir de este dulce es que es sublíme, con un gusto similar a la mermelada de frambuesas pero no tan dulce. Es así como la conjunción de estos elementos que dan forma a este alfajor nos conducen sin ninguna escala a un viaje de sabor inolvidable y que me hizo comerlo lentaaaaamente para no perderme ni un poco del sabor. Cuando termina el sabor dura en la boca un buen rato, haciéndonos recordar la triste realidad de que no podremos volver a probarlo pronto.
Es triste pero cierto, la única manera de volver a probar un alfajor de estos es yendo a comprarlos a su lugar de origen, ya que dudo mucho que los traigan para acá. Sin embargo no puedo hacer otra cosa a ustedes queridos alfajómanos que recomendarlos, y en caso de que alguien viaje para aquellos parajes y me quiera traer uno, mucho mejor. En definitiva, una auténtica sorpresa encontrarme con esta delicia. Por eso:

Lo bueno: el relleno de dulce de calafate

Lo malo: el baño podría ser más abundante, andá a saber cuando consigo otro...

Calificación: 4,5 sobre 5

viernes, enero 11, 2008

Bueno, esto ya es demasiado


Sigo a las puteadas por las infernales y fatales temperaturas que enero nos esta enviando. Nos hacen sentir como si estuvieramos en el mismísimo ano de Belcebú y no me permiten comprar un alfajor que este en un estado decente para seguir con las reviews. Mientras esto ocurre una alfajómana me avisa que EL BLOG DE LOS ALFAJORES salió en la revista Rolling Stone, a lo cual yo dije "no me jodas". "no te jodo" me respondió, "no no me jodas" respondí yo de nuevo, siendo que esto representaba una doble negación que como todos los que hayan estudiado lógica saben significa una afirmación. Tras varios minutos de discusión acepto la verdad. Salgo corriendo a comprar la Rolling Stone de enero de 2008 y en su última página vi lo que NUNCA pensé que pasaría: que un medio masivo de comunicación nombre este humilde y genuflexo espacio de reflexión alfajómana. Si, si, no pude evitar decir un "SIII LLEGUÉ", luego de un rato me calmé y empecé a pensar que decir. Me mató el detalle de que usen la palabra ALFAJÓMANO!!! a ver ustedes, los de la Real Academia Española, para cuando incluyen esta palabra en vuestros diccionarios!!
No dejo de sorprenderme y agradecer al destino día a día por la repercusión de este blog. Espero que siga creciendo y que esto signifique la entrada a cientos de alfajómanos nuevos que comparten esta pasión y que esperan mi veredicto sobre tal o cual marca. A todos ustedes: bienvenidos. Comenten. Revisen el archivo. Manden sus propias reviews. Hay muchas reviews de distintas marcas y faltan aún muchas más. Pero ya que estamos y viendo que en el artículo de la revista se menciona al Capitán del Espacio, el Cachafaz y al Havanna aprovecho la ocasión para preguntarles a los alfajómanos que opinan de estas delicias alfajoríles y cual es su favorito. Si de algo les sirve lean lo que opiné de ellos en:

Review del Cachafaz

Review del Havanna

Review del Capitán del Espacio

Mientras preparo la siguiente review, y en vista del calor reinante vamos tirando con esto. De nuevo gracias queridos alfajómanos, a los que siguen desde el principio este blog y a los que espero que empiecen a venir y recomendar este espacio. A todos les recuerdo dos frases fundamentales que deben funcionar como mantras cada vez que se sientan deprimidos y crean que se parecen a Marcelo Polino :

EL MUNDO ES UN ALFAJOR!!!

SI NO HAY AMOR....HAY ALFAJOR