Si, me tomé mi tiempo, lo sé. Hace un par de semanas volví de mis vacaciones en unas hermosas playas de Uruguay, en un pequeño y apacible pueblo llamado Punta del Diablo, cerca del límite con Brasil. Si, así son mis vacaciones. En marzo (conocido como el mes en el que los jubilados se toman vacaciones) y lejos de los cúmulos humanos que pagan fortunas por una comida, lejos de los lugares donde tenga que hacer cola para todo, lejos de los choreos, de los garcas, bien lejos.
Es la segunda vez que visito Uruguay, y me sigue sorprendiendo lo mismo: creo que no hay nada más incómodo que caminar con un termo bajo un brazo y un mate gigantesco (también llamado porongo) en la mano. Sin embargo ahí están los uruguayos, caminando con toda tranquilidad por la 18 de julio, yendo a laburar con toda la paciencia del mundo mientras toman de su mate. Sépanlo, los admiro queridos orientales.
Un poco de esa tranquilidad que tienen con el mate me explica un poco la forma de ver la vida que tiene la gente incluso en Montevideo, que es una ciudad grande y con bastante tránsito pero es un poco más chica que la Capital Federal. Pero si bien estuve un fin de semana, noté ciertas actitudes bastante distintas de las que suelen tener los porteños. Practicamente no escuche una sola bocina, la gente no se empuja en las veredas para llegar antes, en todos los lugares nos atendieron con una amabilidad increíble, y hasta en un par de calles sin semáforo vi como los autos paran si pisás la senda peatonal (como se suele ver que ocurre en Europa, pero a menos de 400 km del obelisco).
Más allá de estos detalles, les cuento que en Montevideo no sólo me crucé con Fito Paez, (casi me dormí cuando recordé sus últimas creaciones) sino que además en pos de la causa alfajorística me tomé la tarea de conseguir alfajores de las diversas marcas presentes en el mercado de golosinas uruguayo. Salvando la cuestión de que casi el 60% de las golosinas y los alfajores son argentinos, se destacan claramente dos marcas: Punta Ballena y Ricard. Ambas marcas tienen una increible variedad de alfajores sumamente deliciosos que me hace lamentar mucho que no sean distribuidos en Argentina, ya que les puedo asegurar que valen la pena y les aseguro que pronto haré alguna review de dichos redondeles de sabor.
Pero también estuve pensando que ultimamente hice reviews de alfajores que son difíciles de conseguir y eso si bien esta bueno, también esta bueno que ustedes queridos alfajómanos puedan rebatir o afirmar mi opinión acerca de un alfajor para que esto sea un poco más democrático. Es por eso que hoy les voy a hablar de un alfajor que pueden encontrar en casi cualquier kiosko, estoy hablando del "Pepitos!" elaborado por la multinacional Kraft.
Como bien indica su nombre, este alfajor tiene en su interior pedacitos de chocolate, o como los llaman los amigos norteamericanos "chips ahoy" (aclaro que este es un juego de palabras con la frase "ship ahoy" que quiere decir "barco a la vista" en inglés). La cosa promete, así que mordemos. Nos encontramos con un alfajor triple, las galletas son de color claro y tienen obviamente el mismo sabor que las galletitas Pepitos. Se quiebran facilmente, pero con cierta crocancia que no genera excesivas migas, por lo que podríamos hablar de un factor de desmigajación de un 10% en mi escala.
Posee dos generosas capas de relleno de mousse de chocolate amargo, y tiene un baño de reposteria también amargo y que no deja pastosidad en la boca, lo que sumado a la presencia de los chips de chocolate genera una experiencia interesante de dulzura/amargura. Si bien en la unidad que degusté no encontré muchos chips, en otras que he probado si había por lo que es una cuestión de suerte la cantidad con la que se encontrarán. Pero les puedo asegurar que una sensación muy buena el estar mordiendo y de repente encontrarse con estos minúsculos pedacitos de chocolate amargo, por lo que podemos afirmar que es una buena adición a la deglución alfajoril.
El packaging como pueden ver en la foto es bastante bueno, con un color azul que lo hace destacar de otros alfajores, y su precio ronda lo mismo que los demás triples de las marcas más conocidas, lo que lo ubica en un buen punto medio. Lo malo es que el sabor en la boca se va pronto pero esto nos sirve como excusa para clavarnos otro acto seguido, como todo buen alfajómano debe hacer. Recomiendo su degustación escuchando un disco de Manowar o Stratovarius, yo por lo pronto lo comí escuchando la banda de sonido de la pelicula "Conan el Barbaro", largometraje que posee una de las mejores frases de la historia del cine. En una escena le preguntan al protagonista que es lo mejor de la vida, el bueno de Conan responde : "aplastar a tus enemigos, verlos destrozados y escuchar los lamentos de sus mujeres". Aquí tienen esa maravillosa escena:
Para resumir la review:
Lo bueno: los pepitos
Lo malo: dura poco el sabor
Calificación: 3,5 alfajores sobre 5
PD: al señor Alfajor popularrrr sabe que me puede enviar sin problemas su review a mi mail personal:
losalfajores
@gmail.com
y al que me envió los alfajores de Orense, que se quede tranquilo que pronto sale su review!!
Es la segunda vez que visito Uruguay, y me sigue sorprendiendo lo mismo: creo que no hay nada más incómodo que caminar con un termo bajo un brazo y un mate gigantesco (también llamado porongo) en la mano. Sin embargo ahí están los uruguayos, caminando con toda tranquilidad por la 18 de julio, yendo a laburar con toda la paciencia del mundo mientras toman de su mate. Sépanlo, los admiro queridos orientales.
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| Para los que dicen que en Bolivia no hay un Porongo |
Un poco de esa tranquilidad que tienen con el mate me explica un poco la forma de ver la vida que tiene la gente incluso en Montevideo, que es una ciudad grande y con bastante tránsito pero es un poco más chica que la Capital Federal. Pero si bien estuve un fin de semana, noté ciertas actitudes bastante distintas de las que suelen tener los porteños. Practicamente no escuche una sola bocina, la gente no se empuja en las veredas para llegar antes, en todos los lugares nos atendieron con una amabilidad increíble, y hasta en un par de calles sin semáforo vi como los autos paran si pisás la senda peatonal (como se suele ver que ocurre en Europa, pero a menos de 400 km del obelisco).
Más allá de estos detalles, les cuento que en Montevideo no sólo me crucé con Fito Paez, (casi me dormí cuando recordé sus últimas creaciones) sino que además en pos de la causa alfajorística me tomé la tarea de conseguir alfajores de las diversas marcas presentes en el mercado de golosinas uruguayo. Salvando la cuestión de que casi el 60% de las golosinas y los alfajores son argentinos, se destacan claramente dos marcas: Punta Ballena y Ricard. Ambas marcas tienen una increible variedad de alfajores sumamente deliciosos que me hace lamentar mucho que no sean distribuidos en Argentina, ya que les puedo asegurar que valen la pena y les aseguro que pronto haré alguna review de dichos redondeles de sabor.
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| Pepitos y más pepitos. |
Pero también estuve pensando que ultimamente hice reviews de alfajores que son difíciles de conseguir y eso si bien esta bueno, también esta bueno que ustedes queridos alfajómanos puedan rebatir o afirmar mi opinión acerca de un alfajor para que esto sea un poco más democrático. Es por eso que hoy les voy a hablar de un alfajor que pueden encontrar en casi cualquier kiosko, estoy hablando del "Pepitos!" elaborado por la multinacional Kraft.
Como bien indica su nombre, este alfajor tiene en su interior pedacitos de chocolate, o como los llaman los amigos norteamericanos "chips ahoy" (aclaro que este es un juego de palabras con la frase "ship ahoy" que quiere decir "barco a la vista" en inglés). La cosa promete, así que mordemos. Nos encontramos con un alfajor triple, las galletas son de color claro y tienen obviamente el mismo sabor que las galletitas Pepitos. Se quiebran facilmente, pero con cierta crocancia que no genera excesivas migas, por lo que podríamos hablar de un factor de desmigajación de un 10% en mi escala.
Posee dos generosas capas de relleno de mousse de chocolate amargo, y tiene un baño de reposteria también amargo y que no deja pastosidad en la boca, lo que sumado a la presencia de los chips de chocolate genera una experiencia interesante de dulzura/amargura. Si bien en la unidad que degusté no encontré muchos chips, en otras que he probado si había por lo que es una cuestión de suerte la cantidad con la que se encontrarán. Pero les puedo asegurar que una sensación muy buena el estar mordiendo y de repente encontrarse con estos minúsculos pedacitos de chocolate amargo, por lo que podemos afirmar que es una buena adición a la deglución alfajoril.
El packaging como pueden ver en la foto es bastante bueno, con un color azul que lo hace destacar de otros alfajores, y su precio ronda lo mismo que los demás triples de las marcas más conocidas, lo que lo ubica en un buen punto medio. Lo malo es que el sabor en la boca se va pronto pero esto nos sirve como excusa para clavarnos otro acto seguido, como todo buen alfajómano debe hacer. Recomiendo su degustación escuchando un disco de Manowar o Stratovarius, yo por lo pronto lo comí escuchando la banda de sonido de la pelicula "Conan el Barbaro", largometraje que posee una de las mejores frases de la historia del cine. En una escena le preguntan al protagonista que es lo mejor de la vida, el bueno de Conan responde : "aplastar a tus enemigos, verlos destrozados y escuchar los lamentos de sus mujeres". Aquí tienen esa maravillosa escena:
Para resumir la review:
Lo bueno: los pepitos
Lo malo: dura poco el sabor
Calificación: 3,5 alfajores sobre 5
PD: al señor Alfajor popularrrr sabe que me puede enviar sin problemas su review a mi mail personal:
losalfajores
@gmail.com
y al que me envió los alfajores de Orense, que se quede tranquilo que pronto sale su review!!

