lunes, junio 09, 2008

Alfajor Bimbo, uno de mis nuevos preferidos

Últimas imágenes del naufragio.
Si el pudo, todos podemos
Pensamientos random:
Realmente no me considero lindo, es más, me considero feo. Sin embargo algunas cosas me animan cada tanto a aceptar mi condición de feo. Una de ellas es saber que nunca pero nunca voy a ser más feo que Adrián Dargelos, el cantante de Babasónicos. Su cara asusta. Su cara es realmente rara. Su nariz semeja una papa con sindrome de down. Para mi que su nombre verdadero es Benito. La minita que diga que este adefesio humano es lindo tiene un serio problema como esta chica. Así y todo este chabón gana minas solo porque canta. Y esa es la posta. Si sos feo y querés minitas cantá, aunque sean boludeces sin sentido (como las letras de Babasónicos).
Me joden soberanamente el quinto forro de las pelotas esas imitaciones de personas, generalmente cumbieros, que inundan el aire ya de por sí viciado de cualquier transporte público con sus inmundas y vomitivas "canciones" de grupos como "El Polaco", "los pibes de la via", etc. a todo volumen y con agudos latosos que transmiten sus mugrosos celulares con parlantes externos. Me ponen violento en serio. No sólo porque todos estos especímenes escuchan siempre cumbia villera/reggaeton/latino grasa sino porque parece que quieren demostrar que ellos son más piolas que el resto. Su mente infantil les dice "mirá que grosso que soy, tengo un celular que vale más de lo que gano por mes, me bajo cuanto ringtone idiota haya y no le doy de comer a mis 4 pibes". Juro que me hacen tener ganas de comprarme uno de estos horribles aparatos sólo para hacerles la competencia con el más oscuro y violento black metal noruego. ¿Tanto les cuesta ponerse un auricular? ¿no entienden que la mayoría de las personas NO QUEREMOS escuchar esa música tocada con cacerolas y ralladores de queso? ¿es "cool" tener tan mal gusto? No pretendo que escuchen mi música, simplemente pretendo que no nos hagan escuchar a la fuerza sus repugnantes e idiotizantes sonidos.
Hablando de ringtones, es cierto que los discos originales son caros, mucha gente se queja de eso. Pero existe un hecho misterioso que rebalsa mi capacidad de asombro. Esta misma gente que suele comprar discos truchos a 2$ en el tren porque los originales son caros no tienen el mínimo empacho por pagar hasta 5 (si, cinco) pesos o más por un ringtone. Un ringtone no sólo no es el tema entero, muchas veces son versiones instrumentales hechas con tecladitos de juguete. A ver si nos entendemos. Millones de personas por día en este país pagan por esta aberración, por un JODIDO PEDACITO de un tema, no el tema entero. Creo que el día que baje un ringtone me voy a recibir definitivamente de idiota. Si pagan eso por un solo tema, comprense el disco entero original que les va a salir mas barato, ¿entienden?.
Hace poco charlando con una alfajómana me comenta que existe una rarisima enfermedad en los gatos machos que se llama "hiper sensualidad" que vendría a ser como un especie de gata florismo a la inversa. Es decir, el muchacho gato esta todo el santo día caliente como adolescente en cabarute. Pero lo loco es que si le acercan una gata el tipo no reacciona, solo quiere auto estimularse....es realmente raro pero pasa. O sea quiere pero no quiere, o algo así. Ustedes entienden lo que quiero decir. Creo
Quién lo hubiera dicho, un tapado este alfajor Bimbo!
Llego finalmente al quid de la cuestión que nos suele reunir 2 o 3 veces por mes en este lugar. Hoy comentaré un alfajor bastante nuevo que gracias a mi hermano llego a mis alfajómanas manos (con rima y todo, tomá). Mi hermano trabaja repartiendo panes para la empresa mexicana Bimbo, y en su intento por ganar mayor porción del mercado argentino, ha lanzado toda una serie de productos regionales específicos para nuestro país y Uruguay. Luego de un par de años y un anterior intento fallido, Bimbo relanzó su alfajor, y curiosamente no trata de copiar a ninguno ya hecho aquí sino que desarrollaron su propia variedad de alfajores como para destacarse un poco más. Quizás estaran ustedes pensando como yo, con cierto prejuicio, que una empresa de afuera no puede hacer un buen alfajor. Pero les aseguro que esta vez me sorprendí, y para bien. Pero vamos de a poco que esto se va a poner bueno.
El alfajor de marras al que hoy vamos a dedicar un artículo se llama simplemente "Bimbo con cereales". De movida nos llama la atención su particular packaging rojo metalizado, un color poco usado en el ámbito alfajorístico. En su portada vemos una versión sumamente interesante de lo que nos espera en su interior (se que suena estúpido, nadie pondría una foto mala de su producto, pero bue, si vamos a hablar integralmente del alfajor debo comentarlo). Como volviendo a las raíces este alfajor notamos que no es triple como la mayoría de los que actualmente fabrican las grandes marcas y que nos promete un viaje de 55 gramos de dulzura. Procedamos a su degustación.
Ni bien lo abrimos, encontramos un motivo de felicidad. El olor a chocolate que despide es innegablemente genuino, y al probarlo todos nuestros deseos se hacen realidad. Si,si, tiene baño de chocolate con leche, uno de los mejores inventos que la humanidad nos legó. Y no solo es crocante y sumamente delicioso este baño, sino que además cuenta con la compania de unos deliciosos y abundates chips de cereal que complementan el conjunto y nos hace llegar un poco más cerca del éxtasis alfajómano. Cada mordida va acompañada de ese típico ruidito crujiente que tanto gusta al comer cereal inflado. No recuerdo muchos alfajores que junten ambos materiales y éste destaca más por eso, pero ademas la calidad del baño es superior, no esos pálidos intentos de imitar el chocolate que hemos probado en otros productos. Aca el chocolate es real y dice presente, que joder. Este sólo factor ya le hizo ganar muchos puntos en mi escala.
Pero como sabemos no sólo de baño vive un alfajor. La masa es sumamente suave y con un tono marroncito, con una dulzura precisa que nos invita a morderlo sin pausa. Las dos galletitas tienen el tamaño justo, ni muy grandes ni muy chicas. Y el que no puede faltar en nuestro alfajor es el relleno. Una abundante capa intermedia de dulce de leche cremoso y con la dulzura en su punto justo era el detalle necesario para cerrar esta ceremonia de sabor. No recuerdo en alfajores industriales un relleno tan suave y sabroso que consiga hacer una comunión exacta de disfrute equilibrado, tan buscado por los alfajómanos expertos, cómo los que leen esta página.
Sin embargo, como no todo en esta vida es perfecto y lo malo de este alfajor es que es difícil de conseguir, yo particularmente he recorrido muchos kioskos de la Capital Federal y no he visto una sola unidad del mismo, por lo que van a tener que buscar bastante para hacerlo. Sólo por este hecho le bajo unas décimas de puntaje. Tras su devoración el gusto permanece por mucho tiempo en el paladar, para nuestra perdición ya que sólo nos hace pensar en conseguir otro rapidamente.
Debo decirles queridos acólitos mios, que me he sorprendido gratamente con este alfajor, ya que cuando no esperaba encontrarme con cosas nuevas en mi predilección este pequeño pero potente ejemplar se ha colado directamente en el top de mis preferencias y puedo recomendarlo con absoluta tranquilidad a cualquiera. Una felicitación para la gente de Bimbo pero les recomendamos humildemente como consumidores que hagan una mejor distribución y publicidad de estos alfajores ya que la mayoría de la gente no lo conoce y eso es injusto. Este alfajor es muy bueno. Y me voy porque quiero ser famoso como Adrián Dárgelos y tengo que comprar ropa ridícula en Palermo Choto.


Lo bueno: El increible baño de chocolate con leche y los cereales crocantes.

Lo malo: Difíciles de conseguir.

Calificación: 4,5 alfajores sobre 5