Se que las extrañan, y les prometo que en unos días vuelven las críticas de alfajores más implacables del mundo bloggero. Como un adelanto hoy quería contarles un par de cosas.
Primero que nada y si no se dieron cuenta ayer empezó el otoño, y junto con él, una época más propicia para nosotros, los alfajómanos empedernidos. Lejos van a quedar esos días en los que el calor abrasador convertía nuestros amados círculos dulces en cúmulos indescriptibles y amorfos manchados con chocolate líquido o baño de repostería que lo único que hacían era manchar nuestros rostros y dejarnos con las ganas de disfrutar de un buen alfajor.
Sin embargo, no todas son buenas noticias para los amantes del alfajor. Viendo ayer el noticiero me entero que un grupo de argentinos quisieron manchar el honor y la reputación mundial que tienen los alfajores. Como vemos en la noticia en el diario La Nación. Estos delincuentes quisieron entrar droga en paquetes de alfajores Havanna en el aeropuerto español de Sevilla. Como bien sabemos droga entra en España por tonelada cada minuto, pero si hay algo que realmente me molesta es que se metan con nuestros amados alfajores. Tendremos que reunirnos en la plaza de Mayo todos juntos y llevar nuestras pancartas con la consigna “Basta de culpar a los Alfajores” y pedir obviamente la destitución del falso licenciado Tellerman y el juicio político a Ibarra (por las dudas, seguro que el estuvo ahí armando y aspirando droga desde los alfajores, el siempre esta metido en quilombos como cuando prendió esas bengalas en el boliche). Todos juntos debemos marcar y decir “Con los alfajores no!!!”
Lo otro que les quería contar es que este fin de semana me estuve dando un sacudón mental y musical, ya que asistí a los dos shows que el magnánimo genio del rock sinfónico Roger Waters brindó en la cancha de River, dándome el gusto de mi vida de escuchar dos veces en vivo esa obra maestra denominada “The Dark Side of the Moon”. ¿Qué tiene que ver esto con los alfajores dirán ustedes? Primero que nada, mientras disfrutaba de auténticos clásicos como “Time”, “Wish you were here” y “Comfortably numb” entre otros, me manduqué un alfajor negro de Bagley (la nueva versión de los negrooooo, negro negro, blaaaaaanco, blanco, blanco) con lo cual mis sentidos volaron más alto que si me hubiera tomado medio kilo de pepas. Y lo otro que hace que esto se relacione con los alfajores es que la segunda noche tuve el privilegio de estar sentado en el VIP fila 20 y sin pagar un centavo gracias a que mi amiga Yezmín recién venida de México me invitó, que a su vez me fue presentada por el señor Marcos Ktulu, que conocí por ser un fiel visitante de este blog de los alfajores. Con todo esto queda bien en claro que quiero decir cuando digo:
Primero que nada y si no se dieron cuenta ayer empezó el otoño, y junto con él, una época más propicia para nosotros, los alfajómanos empedernidos. Lejos van a quedar esos días en los que el calor abrasador convertía nuestros amados círculos dulces en cúmulos indescriptibles y amorfos manchados con chocolate líquido o baño de repostería que lo único que hacían era manchar nuestros rostros y dejarnos con las ganas de disfrutar de un buen alfajor.
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Lo otro que les quería contar es que este fin de semana me estuve dando un sacudón mental y musical, ya que asistí a los dos shows que el magnánimo genio del rock sinfónico Roger Waters brindó en la cancha de River, dándome el gusto de mi vida de escuchar dos veces en vivo esa obra maestra denominada “The Dark Side of the Moon”. ¿Qué tiene que ver esto con los alfajores dirán ustedes? Primero que nada, mientras disfrutaba de auténticos clásicos como “Time”, “Wish you were here” y “Comfortably numb” entre otros, me manduqué un alfajor negro de Bagley (la nueva versión de los negrooooo, negro negro, blaaaaaanco, blanco, blanco) con lo cual mis sentidos volaron más alto que si me hubiera tomado medio kilo de pepas. Y lo otro que hace que esto se relacione con los alfajores es que la segunda noche tuve el privilegio de estar sentado en el VIP fila 20 y sin pagar un centavo gracias a que mi amiga Yezmín recién venida de México me invitó, que a su vez me fue presentada por el señor Marcos Ktulu, que conocí por ser un fiel visitante de este blog de los alfajores. Con todo esto queda bien en claro que quiero decir cuando digo:
EL MUNDO ES UN ALFAJOR
